Un satélite japonés ha visto cómo se aceleraban electrones asesinos en una zona donde se suponía que no podía pasar
Un satélite japonés ha observado electrones asesinos acelerándose en una zona donde se creía que no podían penetrar. El hallazgo sugiere que la barrera protectora no es infalible ante tormentas geomagnéticas extremas.
Durante mucho tiempo se pensó que los electrones asesinos, atrapados en los cinturones de Van Allen, no podían adentrarse en la región más cercana a la Tierra, existiendo una barrera aparentemente infranqueable a unos tres radios del centro terrestre. Sin embargo, científicos de la Universidad de Nagoya han señalado que esta barrera no es tan segura. En 2018 ya se intuyó que las tormentas geomagnéticas cortas podían crear la ilusión de una barrera, y ahora se añade que la intensidad de
estas tormentas influye en la formación de ondas chorus, capaces de acelerar aún más los electrones atrapados.El campo magnético terrestre nos protege de las tormentas solares, pero también puede suponer un riesgo. Cuando las partículas cargadas del Sol chocan con él, la mayoría se desvían, pero algunas lo atraviesan. Los electrones de energía moderada se aceleran por ondas electromagnéticas hasta casi la velocidad de la luz, convirtiéndose en electrones asesinos que podrían dañar satélites
y astronautas.Se creía que los más energéticos no superaban la barrera de los tres radios, pero esta creencia se derrumba. En 2024, una intensa tormenta geomagnética mermó el plasma frío de la plasmasfera, permitiendo que las ondas chorus aceleraran electrones durante días. El satélite japonés Arase registró un aumento escalonado del flujo de electrones: primero los de menor energía, luego los de mayor energía y finalmente los de más de 3 MeV, lo que indica que ganaron energía in situ.





